Sincronía Fall 2010



OFERTA-DEMANDA DE AGUA POTABLE EN LA CABECERA MUNICIPAL DE EL SALTO, JALISCO 1970-2009


Karina Alejandra Serratos Ríos1

Federico Morales Graciano




Introducción

En la actualidad, incorporar el tema del agua en la agenda política de cualquier nivel de gobierno ya sea nacional, estatal o municipal, inmediatamente vislumbran contenidos nefastos sobre la utilización del recurso, como pueden ser su escasez, su contaminación, su desperdicio y su sobreexplotación entre otros, convirtiendo a este recurso público, en un embrollo social con verdaderos desafíos políticos y administrativos para dichas esferas gubernamentales.

Estas deficiencias y anomalías sobre el recurso emanan en la mayoría de los tres órdenes de gobierno, directamente en la relación de desequilibrio entre la oferta y demanda de agua requerida por la población. Los requerimientos de agua en la industria, comercio y muy en particular de los propios hogares, como manifestaciones de la incontrolable urbanización; han aumentado vertiginosamente, dejando un rezago en el suministro del servicio por falta del liquido, de infraestructura y altas fugas en los sistemas de distribución.

Ante este panorama, el trabajo sobre el sistema de agua potable de la cabecera municipal de El Salto, Jalisco, no se soslaya de la aludida problemática, su contendido refleja un proceso histórico que involucra sistemáticamente la industrialización como el factor determinante de todos los conflictos sociales, económicos y políticos que suceden actualmente en el territorio municipal y especialmente en el área de estudio.

Sobre este planteamiento, se describe en primera instancia la industrialización que se dio a partir de la década de los setentas, como un proceso que definió la movilidad de la población y la concentración de la misma, la cual trajo sus efectos sobre el crecimiento de la población y expansión de la traza urbana, apareciendo obviamente, nuevas configuraciones de uso del suelo.

A ello se incorpora, las restricciones de veda de extracción de agua sobre la cuenca de Toluquilla, así como los balances de oferta y demanda de agua requeridos por los usuarios. Deduciéndose un diagnóstico y algunas propuestas de ajuste de la red de distribución y su sectorización como parte de la infraestructura.


Problemática:

En México, el déficit de suministro de agua potable con respecto a su creciente demanda, se le ha considerado desde tiempo atrás, un problema dependiente en mucho, del crecimiento de la población. Así pues, la población que pasó de 19.7 millones en 1940 a 103 millones en 2005, estableció en parte de su distribución geográfica, características desfavorables para su atención. Se calcula que aproximadamente el 76.5% de esta población se ubica en 3,190 poblaciones urbanas y el resto en 184, 748 comunidades rurales, localidades muy dispersas con menos de 2,500 habitantes, cuyas condiciones orográficas se traducen en severos obstáculos para dotar del servicio de agua potable a un mayor número de habitantes2.

Para el caso concreto del municipio de El Salto, Jalisco, con una distribución de población en constante crecimiento, y supeditado a un proceso de industrialización que inicia a partir de la década de los setentas, se genera una masiva concentración de población en los alrededores de las localidades más cercanas a los asentamientos industriales (El Verde, San José del Quince, Las Pintas y San José del Castillo), pero sobre todo, en la cabecera municipal, como principal centro político-administrativo. En este último, trajo consigo la expansión de su traza urbana hacia el norte, sur, y con más coberturas espaciales al oeste -teniendo como eje articulador la entrada principal al casco urbano de la antigua colonia industrial- afectando en su mayoría, por cambio de uso de suelo, la vulnerabilidad de las zonas agrícolas del ejido Juanacatlán.

Como consecuencia del crecimiento de la población y su dispersión en el entorno de la traza urbana, emerge un creciente aumento de la demanda de agua que supera a la cobertura del suministro, el cual se estima en aproximadamente un 60% su abastecimiento regular con respeto a su demanda total, y un 40% con notables irregularidades en el servicio. El resultado es patente, aparecen a nivel local, dos figuras distintivas como parámetros determinantes en la regulación del problema: la disponibilidad natural del recurso y la infraestructura con que se cuenta para distribuirla al consumidor.3. Lo cierto es que, actualmente, este panorama conlleva a constantes enfrentamientos conflictivos entre las autoridades municipales que prestan el servicio y los usuarios en general; ya que, en ambos bandos, existen factores que les impiden equilibrar sus intereses. Por el lado del gobierno municipal, las restricciones impuestas para extraer más el recurso, se tornan cada vez más difíciles, y por el lado de los inmobiliarios formales, se incorporan los informales y clandestinos, que provocan el incontrolable proceso de urbanización. La relación es incompatible, la creciente demanda por aumento de consumidores se convierte en un constante desafío para la cantidad de agua disponible.


Metodología

La relación crecimiento de población y demanda en el suministro de agua, es una dialéctica social-espacial convencional, que por lo regular genera un sinnúmero de problemas. La aportación del trabajo de Alicia Torres Rodríguez, denominado: “Agua Potable y Poder en la Cuenca Lerma-Chapala-Santiago. El caso de Ocotlán, Jalisco”, es una muestra de cómo el crecimiento de la población, junto a la infraestructura y escasez del liquido, subordinados por grupos de poder; son factores determinantes para el análisis del problema en cuestión, o de cualquier otro emanado de esta relación. Aún cuando la investigación no es precisamente del municipio de El Salto, Jalisco, su estrecha relación corresponde a la problemática de la cuenca hidrológica.

De la misma manera, 26 artículos que coordina Brigitte Bohem Schoendube, en el libro “Los estudios del agua en la cuenca Lerma-Chapala-Santiago”, representan para la temática tratada una obra de consulta invaluable en el sentido técnico, antropológico, sociológico y geográfico; en donde la zona de estudio en particular, recoge aspectos e información relevante útiles para la construcción de su estructura.

Los pasos para la realización de este trabajo, se engloban prácticamente en dos referente estructurales en tiempo y espacio (formas) y una plataforma de análisis sistematizada (contenidos).

a) Los referentes hacen alusión a todo el proceso territorial de la traza urbana, configurada por el comportamiento de la población en su afán de manifestarse espacialmente a través de los cambios de uso de suelo que produce en el periodo de 1970-2008. La descripción de ambos referentes, construye las unidades espaciales que incluye el crecimiento poblacional y la demanda de agua potable que va requiriendo la ciudadanía (circuitos y barrios), los cuales darán la pauta a incrustar al asentamiento industrial como su principal factor causante y a la comercialización de la propiedad, como el elemento configurador.

Las fuentes de información fundamentales son de carácter documental y cartográfico, entre los que sobresalen: censos de población y vivienda (INEGI) 1970, 1990, 2000 y conteo del 2005; formatos de la traza urbana, 1970, 1993 y 2005 a escala 1:65,000 y 1:20,000.

b) La plataforma de análisis consiste básicamente, en estructurar las relaciones actuales que se dan entre usuarios y suministradores del agua; en ellas se construye técnicamente las facetas de la disponibilidad natural del recurso, es decir, se incorpora la oferta del recurso a la demanda ya establecida y a la restricción de explotación por veda de la cuenca, así como a las condiciones de la infraestructura para hacerla llegar al usuario. A través de estos elementos de análisis se conforman relaciones de oferta y demanda de agua entre los diferentes actores locales, para reconocer el contenido medular de la problemática.

En esta etapa metodológica, las fuentes de información son de tipo institucional: Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) y Sistema Municipal de Agua Potable de El Salto, Jalisco (SIMAPES), así como la utilización de la técnica de entrevista abierta, para extraer información de los diferentes actores sociales: Director, técnicos y trabajadores de SIMAPES, regidor con comisión del agua potable, usuarios y delegado de CONAGUA. Finalmente, la aplicación de una matriz “FODA”, permitirá conocer las condiciones actuales en que se encuentra la estructura y funcionalidad del sistema para convertir a través del reconocimiento de sus fortalezas, debilidades y amenazas, la construcción de futuras oportunidades.



Localización del área de estudio

El municipio de El Salto, se localiza oficialmente en la región centro del estado de Jalisco, en las coordenadas 20° 28’30’’ a 20° 35’15’’ de latitud norte y de 103°20’00’’ a 103°20’08’’ de longitud oeste, con una altura de 1,508 metros sobre el nivel del mar. Cuenta con una extensión geográfica de 41.50 Km2, 0.052% de la superficie del estado. La configuración que adquiere su territorio lo hace limitar al norte, con los municipios de Tlaquepaque y Tonalá; al sur, Tlajomulco e Ixtlahuacán de los Membrillos; al este, Tonalá y Juanacatlán; y al oeste, Tlajomulco de Zúñiga y Tlaquepaque.

Con una superficie actual de 489.4 hectáreas, la cabecera municipal de El Salto, como objeto espacial de estudio; se ubica en la parte oriente de su territorio municipal, separado por el cauce del río Santiago, construye el límite este-sureste con el municipio y con la propia cabecera municipal de Juanacatlán4 (imagen 1). Como principal centro político del municipio, se enmarca en las coordenadas extremas 20º 30´ 26´´ a 20º 31´ 42´´ latitud norte, y 103º 10´ 20´´ a 103º 12´ 57´´ longitud oeste (mapa 1).

Imagen 1

El pintor Juanacatlense “Solórzano”, muestra la relación estrecha hombre-naturaleza y las dos cabeceras municipales comunicadas por el puente llamado “El Salto de Juanacatlán”.

Foto: Federico Morales Graciano.

Mapa 1

El asentamiento industrial y su dinámica poblacional

La dinámica urbana de una ciudad puede observarse desde el punto de vista de sus actividades económicas y de su crecimiento físico, el cual se manifiesta en la incorporación de superficie periférica, debido a la demanda de suelo de la población que se está incorporando al espacio.

Durante el siglo XX se detectó una única función, aglomerar población y actividades que permitían acceder a mejores condiciones de vida e impulsan el desarrollo económico de una región o nación. Esta tendencia de crecimiento físico de las ciudades buscó detenerse, reubicando población y actividades económicas en otros espacios, pretendiendo dar solución a los desequilibrios regionales, los cuales se manifestaban comúnmente en países y regiones poco desarrollados.

Para entender el proceso de industrialización de El Salto, Jalisco es necesario conocer la evolución histórica de la ciudad de Guadalajara, y como las necesidades de ésta se vieron cubiertas por los municipios aledaños. De ahí entonces que, la forma como Guadalajara actúa como centro de poder de las relaciones espaciales, inicia con el trámite en la consecución de su excedente industrial, a través de la descentralización y movilización del factor inversión industrial en el territorio municipal de El Salto; creándose un nuevo escenario económico estructurado y articulado todavía a un poder político proveniente del mismo centro de poder que lo procreo. Todo ello se debió a la aparición de temporalidades conflictivas urbanas que padeció la ciudad, caracterizadas cada una de ellas por su problemática muy peculiar; así tenemos que entre 1930 y 1940 sirvió como punto de partida a lo que se denominaría la “urbe industrial”, o mejor dicho la metropolización de Guadalajara; sucediendo subsecuentemente la llamada etapa de la “producción habitacional por encargo”, el llamado “condominio” y la conflictividad de los “tugurios”.

De esta forma surge la necesidad de poner en práctica la desconcentración suburbana de las plantas industriales, particularmente hacia la parte sureste de la ciudad, decisión que se implementa mediados de los setenta, iniciándose el corredor industrial en el municipio de El Salto, que prolongaba su trayectoria 95 Km hasta La Barca; de hecho, esta desconcentración está basada en una industria especulativa que incrementa la población y migraciones de la misma, permitiendo la proliferación de asentamientos irregulares, además del ensanchamiento y amplitud territorial en su periferia que se manifiesta con Zapopan, Tlaquepaque y Tonalá. Para prolongarse posteriormente con los municipios de El Salto, Juanacatlán y Tlajomulco de Zúñiga.


La industria y su movilidad poblacional 1970-1980

Los antecedentes de la industrialización del municipio de El Salto, desde un punto de vista formal y reglamentario se remite a la promoción industrial estatal durante el gobierno de Luis Echeverria Álvarez y del gobernador estatal Alberto Orozco Romero. Sin embargo, no se le quita mérito al periodo gubernamental de Juan Gil Preciado (1958-1964), que construye la carretera Guadalajara-La Barca, la cual sentó las bases para que la antigua zona industrial del occidente de México fuera abiertamente promovida, trayendo como consecuencia la instalación de nueve industrias en el área, denominándose desde entonces “Corredor Industrial de Jalisco.” Estableciéndose: Molino Harinero Azteca, en 1958; Yamamid de México, en 1962; Industrias Ocotlán, en 1963; Montes y Compañía, en 1965; Talleres Romero, en 1966; Celulosa y Derivados, en 1967; Prolesa, en 1968; Industrias Chavoy, en 1969; Acero Industrial de México, en 19705. Desde entonces, bajo las condiciones y exigencias políticas de descentralizar la industria de la ciudad de Guadalajara, se consolida el proyecto del corredor industrial. El Salto se vislumbra como una de las localizaciones más atractivas, lo que trae como consecuencia una promoción especial.

Este municipio, como la localización más cercana a Guadalajara fue estudiada con gran interés, tanto por inversionistas como por dependencia gubernamentales estatales: Secretaría de Obras Públicas (S.O.P.), Asuntos Agrarios y Colonización, NAFINSA, Secretaría de Recurso Hidráulicos (S.R.H.), las cámaras industriales del D.F. y de Jalisco (poder de Estado y aparato de Estado se encuentran en una relación de dependencia y de intercambio). Ambos grupos comprobaron que las condiciones de su espacio no eran 100% favorables por una serie de carencias de infraestructura. Además, el río Santiago al ser un problema para la zona, pero con serias repercusiones para el abastecimiento de agua a las industrias y para la ciudad de Guadalajara.

Ante estas circunstancias se presentan simultáneamente a la promoción de El Salto y de todo el corredor industrial, otros espacios para regionalizar la industria y el crecimiento demográfico, tales como: Tlajomulo de Zúñiga, Ameca y Tala, proyecto de las ciudades satélites, las cuales jamás fructificaron. Se determina finalmente el espacio comprendido entre El Salto y Juanacatlán como la parte más cercana a la ciudad de Guadalajara y al municipio de la Barca como la más alejada; constituyéndose de esta manera el espacio de los asentamientos industriales que descentralizarían a la industria de Guadalajara y por consecuencia su población.

A finales de los sesenta se inicia el establecimiento industrial en el territorio de El Salto, apareciendo este como instrumento que condiciona a toda la dinámica poblacional y los cambios radicales que se han venido dando hasta la actualidad en los dominios de la estructura territorial municipal. Bajo estas condiciones en septiembre de 1967, se establece en los límites de El Salto con municipio de Ixtlahuacán de los Membrillos, cerca de La Capilla, la primera industria trasnacional en el territorio municipal, Celulosa y Derivados (CYDSA